Compliance, el trending topic del mundo legal en el nuevo siglo

Poner en marcha un plan de integridad en tu empresa forma parte de la nueva cultura empresarial y genera un impacto positivo. Información, beneficios y cómo implementar Compliance.
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Compliance es para muchos un término aún desconocido, sin embargo, en el mundo de los negocios se ha impuesto la necesidad no solo conocerlo, sino también de implementarlo, de llevarlo a la práctica por los efectos positivos que produce en el desarrollo de las empresas, sobre todo a partir de los casos Enron, Worldcom y Parmalat (años 2001/2002/2003), quiebras fraudulentas mundialmente famosas que, por la ambición fuera de control de los involucrados, pusieron en riesgo la economía global.

Atendiendo a su significado, podemos decir que un plan de integridad o compliance hace referencia al conjunto de normas que una empresa debe cumplir necesariamente en su giro con la finalidad de obtener ganancias en base a un accionar que sea siempre ético y responsable, acorde a la ley y, de generar impacto positivo en su propio desarrollo y reputación.

Esas normas pueden ser de dos categorías: externas a la empresa, por ejemplo leyes, decretos, resoluciones y toda otra norma regulatoria que resulte aplicable; o internas, y aquí encontramos no sólo toda regulación interna que derive necesariamente de las anteriores, sino también aquellas que surjan de la propia voluntad empresaria, encontrando aquí un espacio propicio para la fijación de pautas de comportamiento ético conforme a los valores, misión y visión de la empresa.

Algunas frases que se relacionan fuertemente a comportamientos empresariales NO éticos:

  • “El fin justifica los medios”
  • “Convertirse en un empresario exitoso requiere ser furtivo”
  • “No importa cómo se gana el dinero sino cómo se lo gasta”.

Así, vemos cómo existen personas que llevan adelante sus empresas ganando muchísimo dinero de manera inescrupulosa, sin embargo, realizan periódicamente donaciones o aportan en actos de caridad.

Ahora, ¿a usted le agradaría que se asocie su comportamiento a los valores que se desprenden de estas frases? ¿Le caería en gracia que una persona de su más alta estima de pronto lo catalogara como una persona que conduce su empresa de esa manera? Es más, siquiera ¿le gustaría trabajar para una empresa con políticas de ese tipo?.

La respuesta es obvia. Por eso decimos que:

“El fin no justifica los medios”

“No importa como se gasta el dinero sino cómo se lo gana”

“Convertirse en empresario exitoso no significa que uno deba convertirse en un ser humano furtivo”

¿Por qué actuar éticamente conviene?

Partiendo de la definición de compliance es que se llega a hablar de códigos de ética, reglamentos, medidas anticorrupción, lealtad laboral y comercial, protección de datos y, en general, de políticas empresariales que persiguen la realización de mejores prácticas en diversas materias, como ser procedimientos para la toma de decisiones, para efectuar negociaciones, contrataciones, facturación y pagos, selección de proveedores, obtención y fidelización de clientes y, en definitiva, para realizar un accionar empresario ético y responsable.

Actuar en base a parámetros éticos y con responsabilidad empresaria no sólo potencia un desarrollo sostenible de nuestro negocio y atrae clientes, sino que también, al prevenir conductas ilícitas redunda en la reducción de costos legales al evitar conflictos judiciales con todo lo que en ellos se juega, nuestro dinero y tiempo y -lo más importante- nuestra reputación y tranquilidad.

¿Cómo implementar un programa de Compliance?

Para implementar un programa de compliance es preciso tener en cuenta el siguiente esquema de factores interconectados:

  1. Identificar los posibles riesgos que pueden afectar a la empresa (su gravedad, efectos e incidencia) y definir valores, misión y visión de la misma, es decir el conjunto de valores éticos que sean buenos para orientar a la empresa éticamente, los cuales se pretende guíen al grupo humano que la conforma).
  2. Desarrollo del Plan de Integridad, plasmando lo anterior y las políticas y mecanismos que se prevean para propender a la realización de las mejores prácticas, así como los procedimientos del siguiente punto.
  3. Publicidad: dar a conocer las políticas y procedimientos a directivos y trabajadores, e incluso a proveedores y otros sujetos vinculados a la empresa, será el primer paso para poder comenzar a exigir en el trabajo diario esas mejores prácticas establecidas, el comportamiento ético esperado.
  4. Seguimiento y control: monitoreo, auditoría y control son fundamentales para una implementación efectiva y adecuada. Por ello, se requiere de un órgano específicamente encargado de dichas funciones, que audite periódicamente y reporte mediante canales independientes. Nos referimos a lo que se denomina Compliance officer, o, en nuestro idioma, Oficial u Órgano de cumplimiento, profesional generalmente abogado o contador.
  5. Detección y resolución: ante el surgimiento de un caso de proceder no ético o, cuando menos de dudosa eticidad, es conveniente recurrir a los lineamientos plasmados en el Plan de Integridad y adoptar las medidas necesarias para resolverlo del mejor modo posible y evitarlo en el futuro.

¿Qué dice la ley Argentina?

En nuestro país se ha dictado la ley 27.401 que entró en vigencia el 1 de marzo de 2018. En ella se prevé la responsabilidad penal empresaria, los Programas de Integridad y la figura del Compliance Officer, por lo que impulsa en las empresas nacionales la creación de áreas de compliance con un claro objetivo, evitar riesgos de responsabilidad empresarial en casos de fraude, soborno o corrupción y así prevenir la posible comisión de los delitos alcanzados por la ley, que son: cohecho, tráfico de influencias, enriquecimiento ilícito y publicación de balances e informes falsos.

En materia de responsabilidad penal de la empresa, el compliance puede actuar como atenuante o exculpante de las posibles sanciones penales en juego.

El Compliance Officer, agente de la transparencia.

Se trata de un puesto que atraviesa toda la organización, teniendo a cargo la concientización y detección de comportamientos poco o nada éticos o ilícitos, así como la generación permanente de herramientas que fomenten la cultura empresarial con transparencia, integridad y responsabilidad orientada al bien común.

Ha crecido -y lo hará por largo tiempo- la incorporación en las empresas del puesto autónomo de Compliance Officer, dejando de depender las funciones de cumplimiento de las áreas de recursos humanos, auditoría o legales, ya que ellas no gozan de especificidad ni de independencia para reportar a los directivos de la empresa.

De esta manera se asegura una mayor transparencia y objetividad tanto en el área de prevención de riesgos como en la ética empresarial.

«Ser honesto no sólo permite ganar dinero, también es la única manera de desarrollar empresas sostenibles».

Alejandro Ruiz | Abogado

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